Esta es una pregunta que inquieta a la mayoría de los pacientes que requieren de un implante capilar. Para dar una respuesta se deben evaluar varios aspectos:

1º Expectativa del paciente: Es necesario evaluar a cada paciente en su contexto individual, hay que considerar que sus vivencias, cultura, edad y personalidad, entre otros, establecerán las expectativas frente a una intervención como esta. Un paciente menor de 30 años no tiene las mismas expectativas que un paciente de 70 años, por eso es importante comprender y transformar estas expectativas en la realidad que la técnica permite.

2º Perdida capilar: Dependiendo del porcentaje de cabellos perdidos, y la calidad de la zona donante, se puede estimar si el resultado buscado estará dirigido a mejorar densidad o cobertura capilar. Así el número total de folículos que se requieren para cada paciente dependerá del contraste entre el color de pelo y la piel, la densidad de la zona donante, la laxitud del cuero cabelludo, el número de pelos por unidad folicular y el carácter del pelo en sí mismo. Se debe considerar los factores anteriores y combinarlos con las expectativas del paciente, y así calcular la cantidad de trabajo requerido para un óptimo resultado.

3º Grado y evolución de la alopecia: Hay que considerar que la alopecia es progresiva, y a pesar de que los implantes son definitivos, se puede continuar perdiendo los cabellos nativos dañados por lo que puede surgir la necesidad de realizar mas de una sesión de implante capilar.