El auge del implante capilar en Chile

31 de Mayo de 2025

Ser pelado en la era de los implantes: el costoso dilema de una intervención que puso fin a siglos de inseguridad masculina y el auge en Chile

Los implantes capilares han tomado relevancia en la última década luego de que se viralizaran en redes sociales los viajes que hacían muchos hombres a Turquía para realizarse esta operación. Sin embargo, en Chile se ha vuelto una práctica cada vez más habitual. Y hay varias clínicas que operan la llamada técnica FUE, es decir, la extracción de unidades foliculares que se vuelven a implantar en la zona donde ya no crece el cabello.

“Empecé con el tema de la pérdida del cabello a los 35 años, se me había caído mucho pelo. Principalmente en mi parte frontal”, relata el influencer Luciano Ferroni. Explica que sus videos se comenzaron a viralizar y usaba un jockey. “Era un complejo para mí porque evidentemente un hombre cuando se ve muy calvo, se nota como una persona más vieja. Te echas como muchos años encima”, agrega. Por eso, comenzó a pensar en una intervención: los implantes capilares.

Cuando tenía eventos con un determinado código de vestir, el jockey se volvía un problema. Así que decidió que era momento de intentar con un implante capilar. Se sometió a la operación el año pasado y los resultados ya se notan. “Me genera otra imagen, que era lo que yo buscaba”, dice.

Hace unas semanas, la revista New York sentenciaba: “Cómo los tratamientos contra la calvicie se convirtieron en el nuevo Bótox”, equiparando el estado actual de la industria de implantes de pelos en hombres, a cómo eran los inyectables cosméticos en mujeres hace quince años. Con videos de TikTok mostrando a hombres de cabezas rapadas y folículos recién inyectados llenando aviones hacia el paraíso de los implantes, Turquía, el fenómeno se vuelve global.

En Chile, el médico cirujano de Clínica Témpora, Francisco Castellón, comenta a The Clinic que “la primera alza importante de la intervención fue durante la pandemia, donde llegó a duplicarse la cantidad de pacientes. Una nueva alza se ha producido durante el último año, principalmente por el aumento de la oferta”.

¿Qué explica esta masificación del combate contra la calvicie? Facilidad de acceso al tratamiento y una intervención bastante simple para conquistar uno de los grandes problemas de confianza y a veces autoestima en hombres.

“Siempre me gustaron mis entradas”

El fotógrafo y comunicador Jordi Castell cuenta que nunca se le había ocurrido ponerse pelo. “Siempre me gustaron mis entradas. Yo tuve de joven entradas súper pronunciadas, heredadas de mi papá y de mi abuelo por el lado paterno. Pero, por otro lado, llevo 32 años tomando dutasteride ahora y finasteride hasta hace seis meses atrás, que básicamente es un remedio que impide que se te caiga el pelo y que fortalezca lo que queda. Entonces, en el fondo, más que ser un tema, siempre me preocupé de no quedar calvo. Pero vi un par de amigos que se operaron con la doctora Dittrich, que es la que me operó y vi que el cambio no solamente era rotundo, sino que además definitivamente mucho más estético”.

“Me tenté“, confiesa entre risas. “Básicamente esa es la verdad. El proceso ha sido cero traumático, al revés. Lo he pasado súper bien. Nunca había estado pelado al cero. Entonces, como que estoy en este tránsito en el que crece lo nuevo y se van cayendo las pelusas de lo que me injertaron. No me ha sido para nada incómodo”, añade.

Quien se sometió al mismo procedimiento fue el periodista Jorge “Coke” Hevia, quien comenta que siempre tuvo la idea de realizarse un implante capilar. Finalmente se sometió a la operación en enero de este año. “Uno ve mejoras súper rápidas. Llevo tres meses, veo y tengo pelo. Me falta, obvio, no estoy para sacarme el gorro, pero es como bacán porque avanza rápido”, destaca.

“Mucho pelo no tenía, entonces estamos viendo la posibilidad de rellenar todo en otra pasada. Pero la primera fue la raja. Voy a necesitar otra intervención para la parte.. para la franciscana, pero toda la parte de arriba la hice. Entonces, es muy bacán. Yo hice lo mismo que cualquiera haría, ‘ya, veamos después’ porque me va a doler, me va a dar lata, me va a molestar. Nada. Nada. Fue espectacular”, detalla el comunicador que se hizo la intervención.

“Siempre he tenido el pelo demasiado fino, me empecé a quedar pelado muy chico, entonces tenía dos opciones. En algún momento alguien me daba el empujoncito y me operaba o me pelaba. Porque ya era realmente indigno el intentar tapar algo que no era tapable”, explica.

Con respecto a los resultados, Hevia comenta que sus amigos “me dicen ‘te ha salido harto pelo’. A veces voy en la calle y me piden que me saque el gorro. Igual es entretenido. Yo no tengo problemas, no me enojo. Nunca fue un trauma, pero si pudiese elegir, preferiría estar con pelo que pelado”. Junto con eso, confiesa que su meta es tener “tapada la pelada. No me voy a poner creativo ni a dejarme el pelo largo, hay un carnet que respetar. Pero igual bacán no andar acomodando el parrón”.

La intervención es ambulatoria y se realiza con anestesia local. El paciente debe raparse al cero para que el equipo médico pueda acceder a los folículos capilares que se ocuparán en la operación. Es decir, los médicos sacan folículos de la nuca que luego implantarán en las zonas donde ya no crece cabello. Esa operación suele durar como mínimo unas cinco horas. En ocasiones los pacientes deben soportar puntos en la nuca, específicamente donde se realizaron las incisiones para sacar los folículos. Deberán dormir sentados, lavarse el cabello a toques y protegerse del sol, entre otros cuidados posoperatorios. Pero todo eso parece poco para los resultados que ansían los pacientes, tener una cabellera frondosa, no tener entradas y ya no recibir comentarios como ‘se te fue la gente del estadio’.

Hay más casos: la clínica Renacent Hair comparte en sus redes sociales a varios de los clientes que se han hecho la intervención, entre ellos figuras conocidas como el locutor radial “Pelao Rodrigo” (Rodrigo González), el áctor Álvaro Rudolphy y el futbolista Eugenio Mena.

Mientras que el animador José Antonio Neme también anunció su intervención capilar en televisión y sus redes sociales.

Jorge “Coke” Hevia

La génesis de la calvicie

Desde la genética, pasando por la edad y hasta factores secundarios como el estrés, el tabaquismo y la mala alimentación, son algunas de las causas de la caída del cabello en hombres. Sin embargo, un reciente estudio apunta aún más atrás, en la gestación, donde la culpable serían los genes heredados de la madre.

Según explicó a The Guardian el doctor Thivos Sokratous, médico y experto en pérdida de cabello de Ouronyx, algunos estudios han demostrado la existencia de una relación entre el gen del receptor de andrógenos en el cromosoma X (transmitido por la madre) y la calvicie de patrón masculino. Incluso hay quienes sugieren que este gen podría explicar hasta el 70% de probabilidad de la caída del cabello.

“Pero la calvicie de patrón masculino es más compleja que eso”, afirma Sokratous. “Es la combinación de genes de la madre y el padre, junto con otros factores”. Sokratous afirma que la predisposición a esta afección suele deberse a una combinación de genes.

Sin embargo no es lo único, el experto también apunta los procesos hormonales del cuerpo. Esto se debe a que es un proceso que ocurre en el cuero cabelludo cuando la piel convierte la testosterona en testosterona activa, es por eso que el uso de esteroides anabólicos puede elevar los niveles de testosterona y empeorar este proceso.

Pelo a pelo, el proceso de los implantes capilares

El doctor Francisco Castellón, de la Clínica Témpora, cuenta que la gran mayoría de sus pacientes en Chile van de los 30 a los 39 años. Explica que la intervención se puede demorar hasta seis horas y los valores parten en $2.600.000 por 1.000 unidades foliculares y se reajusta según la cantidad de folículos a implantar.

Otra de las clínicas que realiza este procedimiento en Chile es Lo Arcaya, quienes recalcan que cuentan con más de 15 años de experiencia. “Nuestro fuerte es la cirugía de implante capilar, técnica FUE (extracción de unidades foliculares, en sus siglas en inglés), pero también contamos con otros tipos de tratamientos no quirúrgicos como opciones alternativas a lo que es el implante capilar”, destaca la médico cirujana Trinidad Dittrich.

“Dentro de los requisitos necesarios para la cirugía es que si el paciente consta con alguna enfermedad de base, esta debe estar controlada. Otro de los requisitos, es que todos los exámenes de laboratorios deben estar en rango. Siempre recordar que para realizar los implantes capilares es necesario una evaluación con un médico previamente de forma presencial, ya que es necesario realizar una tricoscopia (analizar el pelo con una lupa) y ver que no exista algún otro tipo de alopecia concomitante que nos impida realizar el implante. Por último y no menos importante, se debe evaluar la zona donante y receptora, ya que no todos son candidatos a implante”, agrega la médica.

Con respecto a los cuidados después de la intervención, afirma que “todo pelo injertado queda a presión y sin ningún tipo de suturas, por lo que es muy importante que el paciente siga las indicaciones dadas por el médico y el personal de nuestra clínica. Parte de los cuidados son: no realizar actividad física intensa, no utilizar gorras/cascos, no hacer deporte de contacto, no exponerse al sol directo por al menos las primeras tres semanas (21 días)”.

El impacto de los cánones de belleza

El sicólogo y académico del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, Roberto Fernández Droguett, comentó a The Clinic que la pérdida del cabello en un hombre “claramente es un elemento que afecta a la autoimagen” y agrega que “el impacto emocional tiene que ver con cuánta estima le otorga el hombre a su cabello, el que puede ser equivalente a otros elementos de la autoimagen. También hay que entender que eso se va regulando de manera cultural y puede ir cambiando. Venimos de generaciones en que la pérdida de cabello está asociada a la vejez, al igual que las canas, pero así como en los últimos años ha habido una resignificación de los modelos de imagen masculina, eventualmente esto podría no afectar tanto”.

“Si el cabello juega un rol importante en la autoimagen de un hombre, una calvicie puede afectar la autoestima y, por lo tanto, podría generar un cuadro de ansiedad o de depresión. Sin embargo, la calvicie es una situación que está asumida como una posibilidad, no es lo mismo que un accidente u otro elemento que afecte la autoimagen y la autoestima. Entonces, sí podría llevar a un cuadro de ansiedad o depresión, pero en casos muy extremos”, afirma.

El académico de la Universidad de Chile también apunta a que “evidentemente los estándares de belleza de alguna manera prescriben cómo tiene que ser la imagen y la autoimagen de las personas, en este caso de los hombres, sobre todo en sociedades donde priman las redes sociales y los medios de comunicación, el tema de la imagen se ha reforzado. A pesar de que a mi manera de ver, los estándares de belleza están bastante ampliados, evidentemente hay estándares dominantes. En el caso masculino sí se espera un cuerpo más o menos esbelto, más o menos musculoso, con cierta cantidad de pelos, pero también existen otros modelos“.

Con respecto a las redes sociales, el psicólogo dice que influyen mucho. “A pesar de que siempre influye la imagen que tenemos de nosotros mismos, la autoimagen también se vincula y depende de las imágenes socialmente aceptadas, socialmente dominantes (…) Efectivamente las redes sociales hacen circular muchas imágenes de lo masculino hegemónico y eso genera una influencia. Sin embargo, insisto con la idea que también las redes sociales tienen el beneficio de ampliar la percepción de la imagen masculina y que, por lo tanto, los hombres puedan identificarse no necesariamente con los modelos de masculinidad dominante”.

El influencer Luciano Ferroni se define como un “cocinero por hobby” y tras su intervención capilar se sacó el jockey y se presenta en sus videos para redes con su nuevo cabello. En ellos cocina variadas recetas para sus hijos, las que van desde sopas hasta las confiables fajitas.

Luciano Ferroni

“Me hice una primera operación en abril de 2024 y la segunda me la hice en noviembre de 2024. Primero me hice como la parte frontal y luego me hice la parte posterior que es como la parte de la coronilla para tapar un poquito más”. Ferroni describe que en la primera operación le implantaron 3.000 folículos y en la segunda fueron 2.800. “Estoy súper contento. Utilizo súper poco el jockey. Me sigo cuidando de los rayos UV porque, aunque tú no tengas problemas de alopecia, igual el sol afecta mucho al folículo. Entonces, trato de no exponerme directamente al sol y es una recomendación para toda la gente en realidad, que siente que tiene el pelo muy delgado, igual deben protegerse. En la noche y en actividades ya no uso jockey y antes sí lo usaba“, recalca.

Y resume lo que ha significado pasar exitosamente por la intervención: “Te ves más joven. Me siento un poquito más pro, un poquito más seguro, un poquito más confiado en lo que estoy haciendo“.

Comparte :